viernes, 18 de febrero de 2011
jueves, 26 de agosto de 2010
26 de agosto 2010

Lo prometido es deuda: Menarquía zine para todxs!!!
http://danae.tv/menarquia/
de ahí lo miran y lo bajan
Sobre el piropo del debate

Las reales implicancias del piropo
Escrito por Grace
El acoso callejero o piropo (en Chile) ha sido estudiado largamente en otras sociedades y ha sido definido de la siguiente forma por Cynthia Grant (quien en 1993 escribió un artículo para el Harvard Law Review sobre este tema): "expresiones verbales y no verbales como silbidos, miradas lascivas, guiños, agarrones y comentarios que hablan de la apariencia física de las mujeres por parte de personas que no conocen".
Grant, sostiene que éste puede causar un efecto nefasto para la sociedad, como es la poca participación de las mujeres en la esfera pública, pues atentar contra su libertad de transitar conllevaría a su "gettoización" (encierro). Esto se refrenda en lo que han dicho otras grandes mujeres de la historia como Hannah Arendt, quien sostiene que "hay una conexión entre la libertad de transitar en espacios públicos y la capacidad de participar en procesos políticos".
Pero sin ir tan lejos, es posible afirmar que el acoso callejero afecta la vida de las mujeres y aunque se ha visto que algunos hombres no logran entender su impacto y magnitud, esto podría entenderse, pues no notan este tipo de conductas, no las sufren y las consideran mas bien triviales. Esto hace que el piropo o acoso callejero lamentablemente sea un fenómeno social.
El piropo es la manifestación del machismo por parte de algunos hombres que atentan contra la libertad de muchas mujeres que transitan por las calles sin ánimo de provocarlos y sin la necesidad de su "refuerzo positivo". Grant dice que para considerarse ciudadanas, las mujeres debemos reclamar el derecho a transitar libremente por los espacios públicos.
La libertad de desplazarse es un derecho civil, y el acoso callejero atenta contra esto, lo que se contradice con el enorme terreno que hemos ganado en otras instancias sociales, políticas, laborales, económicas, culturales, etc.
La intención de interactuar forzosamente con una mujer en la calle es la motivación de aquellos que acosan. Sin embargo no se dan cuenta de que lo único que logran es el desprecio de muchísimas mujeres, y no digo todas, porque reconozco que hay algunas a las que un "mijita rica" no les afecta. Pero atención aquellos que no tienen estas conductas, mas tampoco las ven o sopesan: además del desprecio hacia estos acosadores, finalmente todos terminamos siendo presa de una ingrata situación en la que el encuentro amistoso entre un hombre y una mujer ya no tiene lugar, pues difícilmente mujeres que desconfían de hombres que se le acercan en la calle, pueden generar confianza o cercanía con alguno que de muy buena intención quiera acercarse. En definitiva, contribuye a la hostilidad entre los sexos. Esto es muy relevante porque persistir en una conducta acosadora en las calles no generará ningún rédito: aunque algunas mujeres defiendan el piropo, probablemente nunca se acerquen a un "piropeador"...ni hablar de aquellas que le tienen aversión: jamás siquiera intercambiarán una mirada o palabra amable con él. El piropeador no logra nada.
Elizabeth Kissling , quien explica que el piropo no es necesariamente un impulso sexual de quien lo emite, sino más bien una forma de imponer su poder masculino y "jerarquía". A esto, Robin West agrega que las mujeres sufren este acoso constantemente, lo que no sólo apunta a dar un mensaje de poder sino que es también amenazante . Es evidente que la razón que es las mujeres somos vulnerables, físicamente vulnerables por lo tanto los acosadores tienen poco que perder; pero es impresionante darse cuenta de que sólo basta hacerse acompañar por un hombre para dejar de ser víctima de miradas lascivas y comentarios sobre nuestro cuerpo. Por lo tanto bien cabe preguntarse cuán dignos de su hombría son estos acosadores.
El piropo es reducir a la mujer, pues la considera un objeto sexual y esto lo descubren las mujeres desde muy jóvenes, a veces desde niñas, lo que las hace tener una transición corporal no exenta de hostilidad.
La calidad de vida es una suma de elementos, ciertamente la libertad de transitar tranquilamente puede contribuir a que las mujeres en Chile nos sintamos más plenas y tengamos una mejor calidad de vida.
Referencias:
Cynthia Grant (1993) "Street Harassment and the Informal Ghettoization of Women", Harvard Law Review, Vol 106, Estados Unidos.
Elizabeth Kissling (1991) "Street Harassment: the Language of Sexual Terrorism", Kissling Discourse Society, Universdad de Illinois, Estados Unidos.
Hannah Arendt (1961) "On Revolution", Penguin Group, Inglaterra
miércoles, 24 de marzo de 2010
domingo, 7 de marzo de 2010
miércoles, 8 de julio de 2009
18 de julio
En el piso estuvieron tocando en vivo los amigos de Superstición.
Fotos por VJ MILO
martes, 7 de julio de 2009
Muerte Lenta en A las Barrikadas!
Fotos a cargo de
Mayte Istillarte Fotografa freelance www.flickr.com/photos/mi-fotos
sábado, 27 de junio de 2009
Apostasia Colectiva
La apostasía
La apostasía tiene tantas definiciones como religiones existen. Dado que ninguna es más válida que otra no prestamos atención a ninguna de estas definiciones. Desde esta web proponemos la apostasía en el sentido de darse de baja de la Iglesia Católica.
Para apostatar, en el pasado, se debía recurrir a un artículo del Código de Derecho Canónico, una suerte de Código Civil eclesiástico. Aunque el apóstata no lo reconociera como una legislación válida, debía invocarlo si deseaba darse de baja. Hoy, gracias a Dios (sarcasmo), la ley de Hábeas Data protege nuestros datos de instituciones manipuladoras como la Iglesia Católica, por lo que podemos pedir que se nos dé de baja sin aparentes contradicciones.
Pero… ¿por qué darse de baja? Las razones por las que una persona querría apostatar son de lo más variadas. Dado que la Iglesia Católica cuenta como católico a todo bautizado, hay ateos que sienten que es su obligación darse de baja para mantener una coherencia. También hay quien apostata por no estar de acuerdo con las doctrinas de la Iglesia aún cuando cree en Dios, entonces, apostata para que su nombre no sea parte de esa institución. Desde esta web proponemos apostatar precisamente porque para la Iglesia Católica todo bautizado es católico, está de acuerdo con sus doctrinas, y por lo tanto utiliza la cifra de bautizados (muy alta porque el bautismo se transformó en una cuestión cultural) para imponer sus puntos de vista en la legislación y conseguir privilegios.
La Iglesia Católica para ser escuchada argumenta que casi el 90% del país es católico (boletín AICA Nº 2500) e indirectamente apoya sus doctrinas. Es decir, se erigen en la voz del pueblo, y vos, que fuiste bautizado, sos contado como parte de ese 90%. La realidad es que el 90% del país fue bautizado, y que ni siquiera la totalidad del pequeño porcentaje de practicantes está de acuerdo con sus doctrinas (encuesta CONICET).
Si apostatás, se anota al lado de la anotación de tu bautismo que abandonaste la fe católica, el modo católico de darte de baja. Si vos no querés ser parte de ese 90%, entonces hacé el trámite. Apostatar es tu derecho. ¡Que no hablen en tu nombre!
¿Por qué apostatar?
| En una sociedad como la nuestra, cualquier institución con una gran representatividad tiene más fácil el acceso a niveles altos de decisión y un mayor poder de negociación. De esto parece desprenderse la necesidad de tener información confiable sobre la cantidad de personas que tal corporación dice representar, y por otro lado procedimientos claros que permitan a las personas adherir a la misma y dejar de hacerlo en caso de que así lo deseen. Dado que la Iglesia considera a cada bautizado como un integrante más del catolicismo, el proceso de ingreso a la institución católica es tan claro como irregular. Un bebé de cinco días de vida adhiere al catolicismo (lo que implica creer en todos sus dogmas, como la resurrección de Cristo, la Santísima Trinidad o la transubstanciación del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo) por el solo hecho de estar bautizado. Independientemente de lo que decida cuando tenga edad de hacerlo, y de cómo se posicione respecto a temas de religión, el niño en los papeles ya es católico. Así, si bien en un trabajo del CONICET el 71% dijo que son los hijos e hijas los que deben elegir su propia religión, los registros de la Iglesia parecen demostrar que en la práctica esto no sucede.
"Es teóricamente absurdo que los bautizados adhieran al aborto, al divorcio, a la legitimación de parejas homosexuales..." |
| ¿Cómo apostatar? |
| Enviando una carta informando de la decisión de dejar de pertenecer a la Iglesia Católica y por lo tanto exigiendo que se modifiquen los registros donde figuramos como católicas o católicos. La carta no debería tener demasiadas justificaciones dado que la decisión de dejar de pertenecer a la institución es íntima y no es necesario dar explicaciones de ello. De todas maneras de aquí se puede descargar la carta modelo que proponemos, a la que por supuesto se pueden hacer todas las modificaciones que consideren necesarias. Es importante que la carta contenga datos del bautismo (parroquia y fecha aproximada, al menos el año). ¿Dónde? La carta debe ser enviada a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde fueron bautizados. Aquí puede encontrarse el detalle de las diócesis y arquidiócesis de todo el pais, sus zonas de cobertura, domicilio postal, responsable y algunos datos de contacto. Puede ser enviada por correo postal o entregada personalmente, pero en todos los casos conviene tener alguna constancia de entrega. Si se envía por correo es mejor hacerlo al menos certificada, y si se entrega en persona conviene llevar una copia para que sea sellada a modo de acuse de recibo. ¿Y luego? La carta exige una respuesta favorable en el término de cinco días. Lamentablemente no conocemos ningún caso en los que se hayan respetado este plazo, pero si en el transcurso de los 15 días se han recibido respuestas informando de que se estaba tramitando la modificación de los registros. Si no llega ninguna respuesta hay dos caminos posibles. Intentar un contacto informal con la diócesis para verificar el estado del trámite y en todo caso apurarlo, o bien hacer una denuncia en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. No son opciones excluyentes y bien se puede consultar primero y a falta de respuestas proseguir con la denuncia, pero para la segunda va a ser necesaria la constancia del envío y posiblemente se vuelva todo un poco más engorroso. Posibles respuestas: Si se recibe alguna respuesta, posiblemente sea alguna de las que siguen
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retirá tu carta modelo de APOSTASIA en RADIO ATóMIKA a partir del Jueves 2 de Julio...







